“Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces ustedes también serán manifestados con Él en gloria”

(Colosenses 3:1-4, NBLA)

No soy muy coordinada. Me esfuerzo por seguir la rutina de los ejercicios grupales, así que, durante 1 hora me concentro en lo que el maestro dice y hace.  

Pero hay días en los que mi mente empieza a dar vueltas en las tareas pendientes o en los que mis ojos se desvían a los lados, entonces, pierdo la atención, me tropiezo y me convierto en un obstáculo peligroso para mis compañeras.

Hasta que vuelvo a poner mi atención TOTAL en el maestro.

Y como hija de Dios, ¿No es así como debería vivir cada día? ¿Centrando todos mis sentidos en Cristo para no tropezar y no ser un tropiezo para quiénes me rodean? ¿No debería de esforzarme aún más por seguir a mi Maestro?

La carrera que tenemos por delante la corremos mirando a Jesús (Hebreos 12:2) lo que incluye una nueva mentalidad: la celestial.

El apóstol Pablo dedicó gran parte de los primeros 2 capítulos de Colosenses a refutar las falsas enseñanzas defendiendo la deidad y preeminencia de Cristo, el Dios encarnado, el Creador y sustentador de todas las cosas y la cabeza de la Iglesia. Además, enfatizó lo que todo creyente ha experimentado: el paso de muerte a una nueva vida en unión con Cristo (2:13).

Y con las bases teológicas cimentadas, Pablo nos exhorta a vivir nuestra nueva identidad (Capítulo 3).

1. ¿Qué debemos hacer?

 “Busquen las cosas de arriba” (V1)

Ya estamos sentadas en los lugares celestiales con Cristo (Efesios 2:6), pero ¿Cómo buscar las cosas de arriba? ¿Cómo someter nuestra tendencia a buscar las cosas de “abajo”, las de este mundo?

2. ¿Cómo podemos hacerlo?

“Pongan la mira” (V2) Phroneō (G5426) (de phren = mente), implica todo el conjunto de los sentimientos, voluntad y razón. Se refiere a la orientación, inclinación y a los patrones de pensamiento, más que al intelecto en sí mismo, y por tanto se refiere más al impulso o la disposición interna. El diccionario de Vine añade que representa toda la actividad de la mente, no sólo el poder de pensar, razonar, sino también un firme propósito.

La voz activa nos indica que es una acción que parte de nuestra propia voluntad, el modo imperativo nos recuerda que es una orden a seguir, no es opcional, y el tiempo presente nos comunica que es algo continuo, un hábito a seguir.

3. ¿Por qué podemos y debemos hacerlo?

Porque hay dos realidades de nuestra nueva vida en Cristo.

Realidad presente

“Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios” (V3)

Estábamos muertas en el pecado y ahora estamos muertas al pecado, porque éste ya no tiene poder sobre nosotras (Romanos 6:11,14).

Hemos muerto con Cristo y hemos resucitado con Cristo, ahora vivimos para obedecer a Dios. Y Él, “Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud» (2 Pedro 1:3a).

Realidad futura

Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria” (V4)

Cuando Él aparezca en Su segunda venida, seremos manifestados con Él en gloria. En palabras del pastor J.Piper: “Cuando Cristo, que es tu vida, el Creador de tu vida, el Sustentador de tu vida, el Redentor de tu vida, el Modelo de tu vida, el Tesoro de tu vida, cuando aparezca, entonces, y sólo entonces, aparecerá quién eres realmente, porque brillarás como el sol cuando aparezcas con Él en la gloria (Mateo 13:43)”.

4. «Poner la mira» en la práctica

Tenemos que alimentar nuestra nueva naturaleza e invertir nuestro tiempo en las cosas de arriba que traerán crecimiento y valor eterno:

– Meditemos y estudiemos la Palabra de Dios.

– Pasemos tiempo en oración.

– Reunámonos con otras hermanas en la fe.

Amiga, las mejoras vidas cristianas son aquellas cuyos corazones (acciones) y mentes (pensamientos) están centrados en el cielo, es decir, en “Dios, Cristo sentado a la diestra de Dios, nuestra verdadera vida escondida con Cristo en Dios, nuestra muerte pasada, la aparición final de Cristo en poder y gloria, y nuestra aparición con Él, brillando como el sol” (Piper).

Esforcémonos cada día por mirar a nuestro Maestro, eso se convertirá en el mayor testimonio para un mundo que no lo conoce pero que tanto lo necesita.

 

 

Oremos:

Querido Padre, perdónanos por olvidar que ya no somos nosotras quien vivimos sino que es Cristo quien vive en nosotras. Él es nuestra vida. Ayúdanos a poner la mira en las cosas de arriba para poder buscar tu reino y justicia cada día.  En el Nombre de Jesús. Amén.

 

 

Versículo para meditar:

Gálatas 6:14, “Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo» (NBLA).

 

Para reflexionar:

¿Cómo puedes empezar a poner la mira en las cosas de arriba? ¿Qué es lo que últimamente está distrayendo tu mirada de las cosas de arriba?

Nos encantaría que compartieras tus pensamientos en los comentarios.