“Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano”

(Genesis 16:8-9, RVR1960)

Sonó mi teléfono, dudé, pero respondí. No esperaba un tsunami laboral al regreso de mis vacaciones.

Unos se van y otros vienen, pero yo sigo en el mismo lugar, con la enorme presión que, al parecer, seguirá en aumento.

“Señor no había orado por ese cambio, Tú conoces mi situación ¿Dónde quedaron mis peticiones?” fueron mis palabras.

“¿Qué es lo que voy a hacer ahora?, será mejor que tome acciones” fue mi solución.

“No huyas y sométete” fue Su respuesta al leer la historia de Agar y Sarai.

En el capítulo 16 de Génesis encontramos a Agar la sierva egipcia que se convirtió en la alternativa de Sarai para engendrar el hijo prometido (V2).

Habían pasado diez años viviendo en la tierra prometida, Abram seguía envejeciendo y Sarai era estéril por lo que decidieron ya no esperar por la intervención sobrenatural.

Cuando Agar concibió empezó a mirar con desprecio a Sarai (V4) y se desató un conflicto entre ambas. Entonces, Sarai culpó a Abram y él dejó que ella tome libremente cualquier decisión referente a su sierva.

La solución de Sarai

Y como Sarai la afligía (V6)

Sarai actuó según la carne forzando el nacimiento de un hijo sin importar como afectaría a todos los involucrados y en su esfuerzo por “deshacerse” del problema creyó que afligir a su sierva era la respuesta.

La solución de Agar

“..ella huyó de su presencia” (V6)

Agar tuvo que lidiar injustamente con las consecuencias del error cometido por otras personas y pensó que escaparse para alejarse de la “opresora” era la ruta por seguir.

La solución de Dios

“Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano” (V9)

Agar tenía que volver al lugar que correspondía, para ese tiempo, además, respetar y obedecer a Sarai que tenía autoridad sobre ella. Pero ¡que injusto!, ¡que dolor! ¿No empeorará la convivencia? ¿Sarai no estallará de ira? ¿Agar no recibirá más maltrato?

Aunque la solución de Dios, desde la perspectiva humana, puede carecer de sentido, siempre nos llevarán a puerto seguro.

Los esfuerzos de Sarai y Agar para solucionar el problema siempre serían inútiles.

La bendición que viene con la obediencia

“Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción” (V10-11)

Dios tenía planes muy grandes para Ismael, el hijo de Agar, quien se convertiría en el padre de todos los pueblos árabes.

La respuesta de Agar

“Ella invocó el nombre del SEÑOR, que hablaba con ella, y dijo: —Tú eres un Dios que me ve” (V13, RVA-2015)

¡Qué maravillosa respuesta de Agar! No cuestionó el mandato de Dios. No razonó a favor de ella. Tampoco intentó “negociar” una solución “más justa”.

En la presencia de Dios las preguntas y argumentos simplemente desaparecieron. El conocimiento que Dios la veía y entendía perfectamente su situación vació su corazón del temor, dudas, coraje y lo llenó de la seguridad y confianza suficiente no solo para volver donde Sarai y Abram sino también para someterse a ellos.

Mientras escribo estas líneas oro para que mi corazón esté dispuesto a renunciar a mis soluciones, a esperar y a obedecer la solución que Dios haya determinado; por más irracional que parezca.

Él es el Dios que me ve y que puede entender los pensamientos más profundos de mi corazón. Amiga, Él también te ve.

No nos apoyemos en nuestro entendimiento, confiemos con todo nuestro corazón en el Dios que nos tiene en las palmas de Sus manos y que sigue entretejiendo nuestras historias, mejor dicho, Sus planes para nuestras vidas.

 

 

Oremos:

 

Querido Padre, el día de hoy reconocemos que estamos apoyándonos en soluciones humanas para nuestros problemas. Que nuestros corazones puedan ser libres del temor, enojo, deseo de justicia, necedad y que sean llenos de humildad y confianza. En el Nombre de Jesús. Amén.

 

 

Versículos para meditar:

 

1 Pedro 5: 6-7 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (RVR1960)

 

 

 

Para reflexionar:

 

¿Estás planificando dar solución a tu problema apoyada en tu consejo o en el de alguien más? ¿Estás lidiando con entender el porqué, cómo y cuándo de tu situación? ¿Cómo te ayuda la historia de Agar y Sarai?


Nos encantaría que compartieras tus pensamientos en los comentarios.